LA CASACION EN EL SISTEMA VENEZOLANO DE LOS RECURSOS

FUNDAMENTO DOCTRINAL

ALSINA, H. (82): Hugo Alsina,

Tratado Teórico Práctico de Derecho Procesal Civil y Comercial. Tomo II. Ed. Compañía Argentina de Editores. Buenos Aires.

"...de acuerdo con el régimen de nuestro código procesal, las nulidades de procedimiento pueden alegarse ante el mismo juez por vía de acción, por vía de excepción o por vía de incidente y ante el superior por vía de recurso pero sólo respecto de las sentencias." (p.630)

CALAMANDREI, p.(45): Piero Calamandrei,

La Casación Civil. Tomo II.

"...los medios para impugnar las sentencias de nuestro CPC son "remedios procesales que la ley concede a la parte, vencida en una de las instancias de que el proceso se compone (o, excepcionalmente, a un tercero), para impedir que la decisión pronunciada no en última instancia se transforme en una definitiva declaración jurisdiccional de certeza, o para destruir la eficacia de declaración de certeza definitiva ya inherente a la decisión pronunciada en última instancia, que esté viciada por defectos especiales". (p.224)

"...nuestra ley ha distinguido netamente de los medios para impugnar las sentencias la "acción civil contra las autoridades judiciales" incluso en la colocación material de las disposiciones que la regulan (arts. 783-792 CPC), y en la relación PISANELLI están claramente expuestas las razones por las que debe mantenerse fuera del sistema de los medios de impugnación un instituto por medio del cual "la parte vencida obtiene el resarcimiento de los daños ocasionados por un hecho delictuoso, pero la sentencia permanece absolutamente aparte". (p.225)

"Tampoco debe confundirse con los medios para impugnar las sentencias el procedimiento especial con el cual se puede pedir al mismo juez que ha emanado la sentencia la corrección de los errores materiales que se hayan producido en el tenor de su decisión (art. 473 CPC, art. 271 RGG): en efecto, este procedimiento excluye todo ánimo de impugnar el procedimiento del juez, puesto que el mismo no trata de impedir que la sentencia sujeta a gravamen adquiera la categoría de cosa juzgada o de invalidar la sentencia que ya reviste la autoridad de cosa juzgada, sino más bien de hacer valer en su verdadera intención la voluntad del juez, que ha encontrado inexacta o incompleta expresión en el tenor de la sentencia." (p.226)

"...la diferencia entre los medios ordinarios y los extraordinarios para impugnar las sentencias consiste en que los primeros son medios de gravamen, mientras los otros son acciones de impugnación. P. 231

"...lo cierto es que, aun para nuestra ley procesal, la sustancia de los llamados medios ordinarios para impugnar las sentencias, es completamente diversa de la de los llamados medios extraordinarios." (p.231)

(LA APELACION) "Es el medio de gravamen típico, que, correspondiendo al principio del doble grado, el cual pasó a nuestro ordenamiento judicial del derecho francés, da siempre lugar a una nueva instancia ante el juez superior (efecto devolutivo); la apelación es, en la legislación nuestra, un medio de gravamen total, ya que produce en la segunda instancia la continuación no sólo de la fase decisoria, sino también de la fase instructoria (art. 490 CPC), de manera que elimina, antes de que se forme la cosa juzgada, no sólo los errores de juicio del juez a quo, sino también las deficiencias del material instructorio derivadas de la falta o mala dirección de la defensa de la parte vencida. Todas las características del medio de gravamen puestas ya en claro por mí se encuentran en este instituto: en particular es de observar que la existencia de un vicio en la decisión de primer grado no constituye una condición del derecho de apelación (que surge en quien ha sido parte en primera instancia sólo en cuanto la decisión sea apelable, y en cuanto el apelante reciba de ella un efectivo gravamen); a esto no contradice la disposición según la cual el acto de apelación debe contener los motivos de ella (art. 486 en relación con el art. 134, n. 2o- CPC), ya que este requisito, a los efectos de la admisibilidad de la apelación, está perfectamente cumplido aun cuando los motivos contenidos en el acto de la apelación sean infundados, de suerte que, mientras en las acciones de impugnación la falta de fundamento del motivo produce la inexistencia del derecho de impugnación, en la apelación la falta de fundamento de los motivos podrá producir una sentencia de mérito desfavorable al apelante, pero no destruye el derecho de gravamen, esto es, el derecho a obtener una nueva sentencia de mérito.

La naturaleza característica de medio de gravamen, que tiene la apelación, no impide que la misma, según la posibilidad ya afirmada en general pueda asumir las funciones de una verdadera acción de impugnación por motivos de anulabilidad..." (p.233)

"...el recurso de casación, tal como es en nuestro proceso, no se basa sobre el derecho a obtener una nueva instancia (medio de gravamen), sino sobre el derecho a obtener la anulación de una sentencia por determinados vicios inherentes a ellos (acción de impugnación)." (p.250)

"...la facultad de provocar, aun cuando sea en un procedimiento formalmente superpuesto un nuevo proceso (iudicium rescindens), en el que se hace valer una acción que es absolutamente diversa, por petitum y por causa petendi, de la acción hecha valer en el proceso de mérito, y que, dada la finalidad inmediata que la misma persigue (anulación de la sentencia de mérito), constituye la mejor demostración de esta verdad: que no es posible obtener un nuevo conocimiento del mérito, sino en cuanto se consiga primero remover la sentencia de apelación..." (p.256)

CARNELUTTI, F. (44): Francesco Carnelutti,

Sistema de Derecho Procesal Civil. Tomo III. Ed. UTEHA. Buenos Aires.

"A fin de cuentas, el esquema del proceso civil se reduce a un diálogo entre las partes y el oficio, y es la forma de ese diálogo lo que ahora tratamos de establecer. Precisamente en el diálogo alternan continuamente instancias y alegaciones, y por ello, si bien su función y su estructura son distintas, el indisoluble ligamen lógico y práctico, en virtud del cual las alegaciones sirven de premisa a las instancias, hace que el problema formal de unas y otras sea el mismo (supra, núm. 398).

Para comprender ese indisoluble ligamen, hace falta arrancar del principio de que la instancia no se limita a invocar del oficio un proveimiento cualquiera, sino uno favorable a la parte que la propone; sino fuese así, el interés de la parte no estimularía la proposición de la misma. A ese principio no se opone el que más de una vez, en el proceso jurisdiccional, la parte se remita a la justicia del juez; cuando obra así, no es que se declare indiferente al proveimiento, sino que se remite a las conclusiones que descienden, según Derecho, de las premisas o que, en general, responden al Derecho; además, invocan un proveimiento justo, no es invocar un proveimiento cualquiera. Por consiguiente, si lo que la parte pide es un proveimiento favorable a su interés, es, si o completamente necesario, sí al menos de suma conveniencia que indique las razones del proveimiento reclamado, y de ahí que la instancia se combine con la alegación en el acto (compuesto) al que se da más propiamente el nombre de demanda. Le resultará ahora más claro al lector por qué razones creí necesario distinguir, con fines científicos, la instancia y la demanda (supra, núm. 398), entre las que media una diferencia análoga a la que divide un cuerpo simple de uno compuesto: instancia y alegación son los dos actos simples, distintos técnica y jurídicamente, que se combinan en la demanda. Hecha o, mejor dicho, repetida esa aclaración, aquí hablaremos no de forma de las instancias o de las alegaciones, sino de forma de las demandas." (p.319-320)

"...cada vez que el iudicium rescindens aparezca autónomo, en el sentido de que no se le considere por la ley como fase de un procedimiento que conduzca al iudicium rescissorium, nos encontramos en el campo de la nulidad y no en el de la impugnación; nos hallamos, en cambio, ante la impugnación y no ante la invalidación, siempre que el iudicium rescindens, aunque históricamente diferenciado del iudicium rescissorium, venga también considerado como la fase de un remedio que se agota en este último". (p.615)

"Por otra parte, pertenece al campo de la impugnación y no al de la invalidación, el llamado juicio de casación, porque si bien el pronunciamiento de la Corte de casación se limita al iudicium rescindens, éste no constituye más que la primera fase de un remedio que se agota con el iudicium rescissorium pronunciado por el juez de reenvío." (p.616)

"Cuando el reexamen de las cuestiones y, por tanto, la sustitución del proveimiento impugnado no depende más que de la instancia del vencido, no sería exacto afirmar que no existe una distinción lógica entre rescisión y sustitución, pero es también cierto que en la práctica las dos fases se funden en una sola; más exactamente todavía: cabría decir no que se sustituye el proveimiento cuando ha sido rescindido, sino que se le rescinde cuando se le sustituye." (p.624)

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Instituciones del Proceso Civil. Colección Ciencia del Proceso. Volumen II. Ed. Jurídicas Europa-América.

"DE LA APELACION.

Principio del doble grado.

De esta función de la apelación proviene el que objeto del segundo procedimiento tiene que ser la misma litis o aquel mismo negocio que fue objeto del primero, pues de lo contrario no se trataría de nuevo examen; a esto se le suele llamar el principio del doble grado".

COUTURE, E. (81): Eduardo Couture,

Fundamentos del Derecho Procesal Civil. Ediciones Depalma. Buenos Aires.

"De acción en sentido procesal se puede hablar, cuando menos, en tres acepciones distintas:

a) Como sinónimo de derecho; es el sentido que tiene el vocablo cuando se dice "el actor carece de acción", o se hace valer la "exceptio sine actione agit", lo que significa que el actor carece de un derecho efectivo que el juicio deba tutelar.

b) Como sinónimo de pretensión; es éste el sentido más usual del vocablo, en doctrina y en legislación; se halla recogido con frecuencia en los textos legislativos del siglo XIX que mantienen su vigencia aun en nuestros días; se habla, entonces, de "acción fundada y acción infundada", de "acción real y acción personal", de acción civil y acción penal", de "acción triunfante y acción desechada". En estos vocablos, la acción es la pretensión de que se tiene un derecho válido y en nombre del cual se promueve la demanda respectiva. En cierto modo, esta acepción de la acción, como pretensión se proyecta sobre la de demanda en sentido sustancial y se podría utilizar indistintamente diciendo "demanda fundada e infundada", "demanda (de tutela) de un derecho real o personal", etc. Es, decimos, el lenguaje habitual del foro y de la escuela en muchos países.

c) Como sinónimo de facultad de provocar la actividad de la jurisdicción; se habla, entonces, de un poder jurídico que tiene todo individuo como tal, y en nombre del cual le es posible acudir ante los jueces en demanda de amparo a su pretensión." (p.60-61)

"La pretensión (...) es la afirmación de un sujeto de derecho de merecer la tutela jurídica y, por supuesto, la aspiración concreta de que ésta se haga efectiva. En otras palabras: la autoatribución de un derecho por parte de un sujeto que invocándolo pide concretamente que se haga efectiva a su respecto la tutela jurídica". (p.72)

CUENCA, H. (80): Humberto Cuenca,

Curso de Casación Civil. Colección Ciencias Jurídicas IV. Ed. de la Biblioteca de la Universidad Central de Venezuela. Caracas.

"Hasta ahora ha predominado en la ciencia procesal, sin resistencia, pacíficamente, el criterio de la unicidad de la acción. Es decir, se concibe la acción como un poder público, de carácter subjetivo, único y solo, que integra el proceso, que nace con la demanda y se extingue con la cosa juzgada. Pero desde nuestro modesto punto de vista, el proceso se constituye por una multiplicidad de acciones, no es obra de una sola acción, sino de un conjunto que se desenvuelve sucesiva y armónicamente. La acción inicial es fuente de una proliferación de acciones sucesivas que impulsan el proceso como al barco las esclusas del canal, como a la cápsula los segmentos del cohete. Creemos que la unicidad de la acción ha impedido explorar, con ojos nuevos, el fondo de la teoría de los recursos. La casación se revela entonces, diáfana, como una acción de nulidad, como una de las tantas acciones que constituyen el proceso, con carácter autónomo y procedimiento propio. Tiene una demanda (formalización) y una contestación (impugnación), réplica y contrarréplica. Carece de debate probatorio porque es un proceso de mero derecho, pero se relaciona, informa y decide como cualquier otro proceso. Y tiene sus propios y típicos recursos como el de nulidad en caso de reenvío." (p.6)

"Definición.- El recurso de casación es una acción de nulidad, autónoma y con procedimiento propio, que revoca la sentencia violatoria de la ley. Es, también, un control de legalidad para impedir que el fallo afectado por violación o falsa interpretación de la ley alcance la autoridad y la inmutabilidad de la cosa juzgada. En su concepción más originaria, la casación sólo revisa la correcta aplicación del derecho sin resolver el conflicto de intereses entre las partes, pero actualmente evoluciona hacia una tercera instancia limitada. Aun cuando no llega a resolver el fondo del litigio, influye poderosamente en su decisión. El juez de reenvío recibe una fórmula concentrada, un esquema doctrinario, de obligada aplicación. En nuestro ordenamiento procesal se emulsionan el purismo de la casación francesa y la casación de instancia española con ingredientes vernáculos. Toda la institución está fuertemente mistificada. Ocurre que en la América Latina no gusta lo químicamente puro, sino lo híbrido y mezclado, el mestizaje jurídico. Por ello diremos con frecuencia que nuestra casación es mestiza." (p.25)

DE LA PLAZA, M. (44): Manuel de la Plaza,

La Casación Civil. Editorial Revista de Derecho Privado. Madrid.

"NOTAS ESENCIALES.- Suelen asignarse al recurso dos notas distintivas, que, en sentir de la doctrina más autorizada, lo distinguen y separan netamente de los demás. Se trata, afirma la dogmática, de un recurso presidido por el interés público, que, además, y en relación con los restantes medios de impugnación, tiene carácter extraordinario." (p.30)

"Convienen los tratadistas nacionales y extranjeros en el carácter público del recurso de casación, y ello, según los más, porque mediante él no se permite restablecer el juicio sino sobre la cuestión de derecho que es la que, en último término, interesa a la sociedad."

"Precisa, sin embargo, discernir cuál es el alcance de esta nota distintiva; porque, a primera vista, difícilmente se compagina con el hecho, evidente, de que, salvo el supuesto en que el recurso se promueve en interés de la Ley, en la mayor parte de los casos, la actividad del organismo jurisdiccional en casación, se mueve, de igual modo que en instancia, por el impulso de la voluntad del recurrente; y es él quien en los motivos en que el recurso cristaliza, condiciona la actividad del Tribunal Supremo y señala de antemano los límites que, sin incurrir en incongruencia irremediable, no puede rebasar el alto organismo; lo que, en suma, puede significar un predominio del principio de disposición que, en rigor, se compagina mal con la nota de publicidad a que venimos haciendo referencia." (p.31)

"Está también caracterizado el recurso de casación, por la nota, que no es privativa de él, de ser extraordinario; y aunque más tarde volveremos sobre esta circunstancia diferencial, respecto a los otros medios de impugnación que, por contraste, se denominan ordinarios, desde ahora hemos de decir que aquella característica, según la jurisprudencia española, se refiere a la imposibilidad de entablarlo, mientras no se hayan agotado estos últimos." (p.34)

"Ahora bien; en otro aspecto menos conocido y estudiado, puede ser calificado de extraordinario este recurso; porque, en relación con los demás, sólo se autoriza por motivos preestablecidos, que como veremos en su sazón, constituyen un numerus clausus, y que no pueden ser ampliados ni extendidos por interpretación analógica; y porque, además, y también en contraste con los recursos ordinarios, limita los poderes del Tribunal ad quem, obligado a decidir dentro del círculo que el recurso le traza y que no le es posible rebasar." (p.35)

"Aunque estas dos son las notas más acusadas que conceptualmente y con referencia a los demás medios de impugnación definen el recurso, aun pudiera añadirse otra que, aunque más subalterna, no deja de ofrecer interés; porque en mi modesto sentir, es reflejo de su condición pública: me refiero al rigor formal que campea en el régimen procesal de la casación, que, dirigida a conseguir sus fines propios, con indudable preferencia sobre los más secundarios que los particulares puedan perseguir, si por un lado, como acabamos de ver, limita extraordinariamente los poderes del organismo jurisdiccional, por otro, condiciona acuciosamente la actividad de las partes, con el notorio propósito de impedir que se frusten aquellos supremos designios. No es que en la ordenación de los demás recursos no se trate, como en todos los actos del proceso, de encauzar la actividad de los que en él intervienen; es, sí, que en el recurso de casación, la previsión del legislador es mayor, porque está en el interés del Estado evitar que el recurso se desvíe habilidosamente por derroteros que pudieran desnaturalizar su fin peculiar, al que, una vez más hemos de repetirlo, está subordinado el interés de las partes." (p.35-36)

DEVIS ECHANDIA, H. (85): Hernando Devis Echandía,

Compendio de Derecho Procesal. Tomo I. Teoría General del Proceso. Ed. ABC. Bogotá.

"IMPUGNACION, RECURSOS Y REVOCABILIDAD, DIFERENCIAS CON LA NULIDAD.

La revocabilidad es un remedio jurídico contra la injusticia de la resolución del juez, al paso que la nulidad lo es contra su invalidez. La impugnación es el género, el recurso es la especie. La revocación procede no sólo cuando el juez aplica indebidamente la ley o deja de aplicarla, sino también cuando se dejan de cumplir las formalidades procesales, si se recurre en tiempo; después sólo puede pedirse la nulidad. La impugnación debe hacerse oportunamente, hasta cierto momento, llegado el cual la decisión adquiere firmeza, pues de lo contrario sería imposible concluir un proceso y se pecaría contra la certeza jurídica.

Por recurso se entiende la petición formulada por una de las partes, principales o secundarias, para que el mismo juez que profirió una providencia o su superior la revise, con el fin de corregir los errores de juicio o de procedimiento (in judicando o in procedendo) que en ella se hayan cometido.

En la noción de defectos de los actos procesales se comprenden los que causan revocación y los que producen nulidad. Pero al fin de entender mejor estas cuestiones es conveniente hablar de vicios de los actos del juez para indicar los motivos de nulidad o anulabilidad que la ley procesal consagre, y de errores del juez para referirse a los que apenas dan derecho a pedir su revocabilidad mediante recursos. La rectificación del acto procesal es el resultado del recurso que prospera; la invalidación lo es de su nulidad." (p.557)

IBAÑEZ FROCHAM, M.M. (63): Manuel M. Ibañez Frocham,

Tratado de los Recursos en el Proceso Civil. Ed. Bibliográfica Argentina. Buenos Aires.

"SIGNIFICACION DE LOS RECURSOS EN EL PROCESO.

Principios.

Concepto.- El proceso civil en cuanto conjunto de actos jurídicos procesales producidos por los sujetos del mismo -jueces, partes, terceros, auxiliares- es obra del hombre. Como toda obra humana está expuesta al error.

Si a determinado error lo comete el litigante (o sus letrados o representantes), ocurrirá: a) que pueda corregirlo él mismo: como cuando amplía o modifica la demanda antes de su notificación; b) que pueda corregirlo el Tribunal, como cuando el litigante yerra en la invocación de su derecho, error que suple el Tribunal en virtud de la facultad y deber emergente de la máxima "iura curia novit" (el tribunal conoce el Derecho), implícita en todos los códigos procesales civiles al fijar los requisitos de la demanda; c) que no pueda corregirlo nadie, como si el litigante omitió invocar en su oportunidad algún "hecho" esencial y decisivo; o acompañar su prueba inicialmente cuando la ley lo exige así; u omitió ofrecer su prueba en término sobre algún "hecho" esencial y decisivo; o producirla; u omitió "recurrir" en término, o expresar agravios en su oportunidad, etc.

Si a ese determinado error lo comete el Tribunal en la instrucción o en la sentencia ¿cuándo, cómo y por quién se corrige?

Salvo la posibilidad de la revocatoria de oficio, que enseguida veremos, tal error se corrige mediante un recurso.

De tan sencillas reflexiones surge ya el concepto: el recurso es un acto jurídico procesal, a cargo del litigante. Como lo es la demanda: sin demanda no hay Juez (nemo iudex sine actori); como lo es la contestación (aunque sin ella actúa el juez). Otros actos quedan a cargo exclusivo del Tribunal, como la sentencia y demás resoluciones. Demanda, contestación y sentencia, son actos básicos del proceso; a ellos se suman otros que, como los recursos, son jurídicos porque están gobernados por la voluntad y procuran modificar el estado actual de la relación procesal.

Queda dicho que este acto jurídico procesal de parte, que es el recurso, tiende a mostrar un error del Tribunal, producido en una resolución judicial. Si el error, aunque sea del Tribunal o de sus auxiliares, está en actividades anteriores a la "resolución" (por ej. una notificación viciosa o falsa), no es en nuestro derecho la vía del recurso la señalada, como veremos de inmediato. El recurso es pues, en su dinámica, un acto de impugnación de resoluciones judiciales." (p.85)

"Entre la "acción" y el "recurso" existe la relación de la parte al todo: concebida la acción como el derecho a la Jurisdicción, como una modalidad del derecho de peticionar -según lo hicimos en nuestra Introducción- que se manifiesta en la "demanda" (petición), con la que se inicia el "proceso", se advierte que el "recurso" es petición menor, en cuanto por él se pide la rectificación de algún error del Tribunal." (p.89)

"El recurso no inicia ningún "juicio" o proceso; el acto en que se interpone un recurso no es equiparable en sus requisitos a una demanda. Cuando la doctrina italiana habla del "giudizio di apello" tiene naturalmente en cuenta su propio derecho: su organización judicial; su legislación procesal. En el estudio y en la invocación del derecho comparado esto es de primordial importancia: ubicar a ese determinado derecho en su propio medio." (p.91)

"Definición.- El recurso es el acto procesal mediante el cual la parte en el proceso, o quien tenga legitimación para actuar en el mismo, pide se subsanen errores que lo perjudican, cometidos en una resolución judicial." (p.95)

"Clasificación.- La clasificación de los recursos debe hacerse en base a un determinado derecho positivo porque no es universal la regulación de este acto procesal." (p.109)

"Incidente. Concepto.- El incidente es la vía indicada para impugnar vicios de procedimiento, de actos u omisiones externos a la sentencia.

Como tal no es un recurso. En el intento de sistematización que venimos cumpliendo el tema presenta, entre nosotros, dificultades; las que nos obligan a examinarlo expresamente.

Contra los defectos de procedimiento cometidos durante la tramitación del juicio, no procede el recurso de nulidad; si a la presentación aduciendo la nulidad de las actuaciones se le ha dado erróneamente el carácter de un recurso, corresponde imprimirle el trámite del incidente y devolverlo a primera instancia para que lo substancie.

Contra la resolución que lo resuelva procede la apelación.

Se tratará de una resolución interlocutoria, substanciada, que cause gravamen y que decide, precisamente, un incidente o artículo." (p.230)

GUASP, J. (73): Jaime Guasp,

Derecho Procesal Civil. Tomo II. Madrid.

"Clases del proceso de impugnación.

Generalmente se propone como criterio básico de distinción de los procesos de impugnación, o sea de los recursos, la agrupación de todos ellos en dos categorías fundamentales, que vienen a estar constituidas por los llamados recursos ordinarios y extraordinarios respectiva mente.

Los recursos ordinarios son aquellos que, como indica su nombre, se dan con cierto carácter de normalidad dentro del ordenamiento procesal. De esta normalidad deriva la mayor facilidad con que el recurso es admitido y el mayor poder que se atribuye al órgano jurisdiccional encargado de resolverlo. Por eso suele decirse que el recurso ordinario no exige motivos para su interposición ni limita los poderes judiciales de quien los dirime en relación a los poderes que tuvo el órgano que dictó la resolución recurrida.

En cambio, los recursos extraordinarios se configuran de un modo mucho más particular y limitado. Han de darse en ellos las notas estrictamente inversas a las de los recursos ordinarios que acaban de examinarse, tanto en cuanto a las partes como en cuanto al Juez. Por consiguiente, el recurso extraordinario se configura como aquel en que se exigen, para su interposición, motivos determinados y concretos y en que el órganos jurisdiccional no puede pronunciarse sobre la totalidad de la cuestión litigiosa, sino solamente sobre aquellos sectores acotados de la misma que la índole del recurso establezca particularmente.

Todavía, con independencia de los recursos ordinarios y extraordinarios, la clasificación dominante establece la posibilidad de unos recursos excepcionales, caracterizados más bien como acciones impugnativas autónomas, los cuales se singularizan por romper la unidad del proceso con el proceso recurrido, y por dar lugar a una nueva tramitación que no afecta tanto a la firmeza de la resolución, sino a su autoridad de cosa juzgada material, ya que constituyen un ataque al proceso principal, en vista de una acción autónoma distinta, que se ventila en proceso independiente; categoría de los recursos excepcionales que, a diferencia de los medios ordinarios y extraordinarios de impugnación de una sentencia, podría explicar cómo ciertas sentencias son firmes, esto es, irrecurribles, y, sin embargo, admiten frente a sí esta clase excepcional de ataques, como, v.g., el llamado recurso de revisión." (p.712)

MARQUEZ AÑEZ, L. (78): Leopoldo Márquez Añez, Estudios de Procedimiento Civil. Editorial Jurídica Venezolana. Caracas.

"En otras palabras, la acción es un derecho para acudir ante los Tribunales, y la pretensión es una declaración de voluntad del Actor frente al demandado, acerca de un bien de la vida (un crédito, la reivindicación de una cosa, la anulación de un matrimonio). La pretensión, como tal acto o declaración de voluntad, exige la subordinación del interés de otro, al interés propio del demandante, que es el que resume y traduce el derecho material cuya tutela y reconocimiento se invoca ante el Juez.

Este concepto de la pretensión ha sido de tal modo fecundo, que no sólo permitió superar toda la problemática tradicional sobre la acción cuya autonomía ratificó, sino que todas las construcciones doctrinarias relacionadas con los requisitos y elementos de ésta, pasaron a ser requisitos y elementos de la pretensión. Así, la cuestión de la legitimación (legitimatio ad causam), el interés, la coincidencia entre el hecho y la norma, y el problema del objeto y del título o causa petendi, no guardan hoy ninguna relación con el derecho de acción, sino con la pretensión.

Llegamos, por último, al concepto de la demanda.

La demanda es un acto procesal mediante el cual se materializa el derecho de acción y se interpone la pretensión. Frente a los otros dos conceptos, la demanda tiene un valor casi enteramente instrumental, porque es el medio idóneo para acudir formalmente al Tribunal y requerir la actividad de éste, y al mismo tiempo para explanar lo que se pide o pretende frente al demandado." (p.136)

MICHELI, G.A. (70): Gian Antonio Micheli,

Curso de Derecho Procesal Civil. Tomo I. Ediciones Jurídicas Europa-América. Buenos Aires.

"Quien formula una pretensión en juicio ejercita un poder (instrumental), dirigido a "hacer valer" su pretensión; poder cuyo ejercicio está dirigido no ya frente al juez -persona física- sino frente al órgano ju­risdiccional, cuyo deber institucional de pronunciar se hace concreto precisamente por el ejercicio del poder mismo." (p.16)

RENGEL-ROMBERG, A. (91): Arístides Rengel-Romberg,

Tratado de Derecho Procesal Civil Venezolano. Tomo I. Editorial Ex Libris. Caracas.

"Diferente de la acción es la pretensión, con la cual se la ha confundido a menudo. Mientras que la acción es un derecho, la pretensión es un acto y más propiamente una declaración de voluntad.

La pretensión la define Carnelutti como la exigencia de la subordinación de un interés de otro a un interés propio.

Con esta exigencia el agente no actúa, sin más, el fin práctico que se propone, esto es, el predominio de su interés, sino que declara querer obtenerlo. Este interés propio se manifiesta por medio de la alegación de la existencia de un supuesto derecho subjetivo material propio, el cual se dice vulnerado." (p.115)

"En este sentido, la demanda es el acto procesal introductivo de la instancia. Pero la demanda, a su vez contiene la acción y la pretensión. En ella se hace valer la acción, dirigida al juez para la tutela del interés colectivo en la composición de la litis y se ejercita y hace valer la pretensión, dirigida a la contraparte pidiendo la subordinación de su interés al interés propio del reclamante. La demanda tiene pues un doble contenido, porque en ella se acumulan el ejercicio del derecho de acción y la interposición de la pretensión". (p.116)

VESCOVI E. (88): Enrique Vescovi,

Los Recursos Judiciales y demás Medios Impugnativos en Iberoamérica. Ed. Depalma. Buenos Aires.

"Los medios de impugnación. El recurso.

Tradicionalmente, al menos en el sistema iberoamericano, se habla de recurso como medio impugnativo. En realidad, aquél es sólo uno de los distintos medios, aunque el más importante. Como dice Devis Echandía, la impugnación es el género; el recurso, la especie.

Las leyes antiguas hablaban de remedios. Las partidas se refieren al amparo a quien sufre un perjuicio y a quien es agraviado. En Italia el nombre de recurso se reserva, generalmente, para la casación; los demás se mencionan como impugnaciones.

Pero los medios impugnativos no sólo se dan (como los recursos) contra los actos del juez (providencias, autos, etc.) sino también contra los otros miembros del "oficio" judicial, para emplear la expresión de Carnelutti, o auxiliares del tribunal.

Asimismo, es posible distinguir entre el recurso y la acción impugnativa (autónoma), que puede dar lugar a un nuevo proceso, como sucede con la revisión (de la cosa juzgada), en el sentir de la mayoría de la doctrina. Sin embargo, una parte importante de ésta considera que la impugnación no es autónoma; siempre forma parte del proceso existente (infra, n° 7.2.). Otros mencionan las acciones autónomas como procesos independientes.

En definitiva, además del recurso, se reconoce como medio impugnativo: la oposición incidental, esto es, ña oposición a determinado acto que origina un incidente (como la demanda incidental de nulidad, por ejemplo); la propia excepción, que a veces no funciona específicamente como derecho de contradicción, sino como forma de relevar una nulidad o deducir oposición (como en el caso de los procesos monitorios). Aquí la excepción cumple la función de un verdadero recurso. También el juicio ordinario posterior a la sentencia de ciertos juicios sumarios.

Sin embargo, reiteramos, el medio normal es el recurso, aunque éste se limita a la impugnación de las providencias o resoluciones del tribunal (juez)." (p.14)

"El medio impugnativo (recurso) ordinario es aquel, como lo indica su nombre, que se da con cierto carácter de normalidad, dentro del proceso, tanto por la facilidad con que es admitido, como por el mayor poder que se atribuye al órgano jurisdiccional encargado de resolverlo. El extraordinario, al contrario, aparece de modo más excepcional y limitado, tanto porque se exigen para su interposición motivos determinados y concretos, como por cuanto el órgano jurisdiccional no puede pronunciarse sobre la totalidad de la cuestión litigiosa, sino solamente sobre aquellos sectores de ella que por la índole del recurso se establezca particularmente (Guasp).

Para algunos estaríamos, en el primer caso, en los medios de gravamen, y en el segundo, en el de las acciones impugnativas en el sentido de Calamandrei". (p.66)